• Registro Sanitario NICA 38262 - 38862
  • Nº Coleg. AN07317
  • Regina Rodríguez Diaz

Tratamientos de Psicología

DEPRESIÓN:

El estado de ánimo deprimido es una de las condiciones que de forma más frecuente genera malestar psicológico en la sociedad. Se engloba dentro de Los Trastornos del Estado de Ánimo. Se caracteriza por padecer síntomas de infelicidad, abatimiento, además de provocar una incapacidad de disfrutar de los acontecimientos de la vida cotidiana. Su sintomatología puede variar dependiendo de las personas que lo padezcan. Su curso puede ser temporal o permanente.

Síntomas:

- Sentimientos de tristeza que normalmente se vive como vital

- Abatimiento, pesadumbre o infelicidad. En ocasiones se manifiesta incapacidad afectiva

- Irritabilidad, vacío, nerviosismo, angustia o ansiedad

- Disminución de la capacidad de disfrute, indiferencia generalizada, falta de motivación

- Dificultad de concentración

- Sentimientos de culpa

- Problemas de sueño

- Alteraciones en el apetito y el peso

- Pérdida de deseo sexual

- Pensamientos suicidas

Tratamiento:

El tratamiento está basado en multitud de técnicas adaptadas a las circunstancias en concreto de cada persona. Puesto que no todos somos iguales, habrá que adecuar la terapia a la situación particular de cada caso, teniendo en cuenta su historia vital, sus relaciones personales y sus comportamientos. El objetivo es capacitar a la persona para afrontar situaciones y conflictos personales a través de la potenciación de su autoestima y la comprensión de uno mismo.

FOBIAS:

La fobia se engloba dentro de los Trastornos de Ansiedad, en el cual se siente miedo intenso, acompañados de evitación de la situación temida. La respuesta de ansiedad suele ser inmediata, pudiendo también producirse ataque de pánico. Las personas que la sufren suelen reconocer que ese miedo es desproporcionado e irracional, pero no consiguen dominarlo, afectándole de alguna manera a su vida personal.

Tipos de Fobias:

- Animal. El miedo hace referencia a animales (serpientes, arañas, insectos, gatos, ratones, pájaros)

- Ambientes naturales. El miedo hace referencia a situaciones relacionadas con tormentas, viento, agua, alturas, oscuridad…

- Sangre-inyecciones-daño (SID). El miedo hace referencia a la visión de la sangre, intervenciones médicas, heridas, recibir inyecciones.

- Situacional. El miedo hace referencia a encontrarse en lugares cerrados, conducir, montar en ascensores, montar en avión…

- Otros tipos. Aquí englobamos fobias cuyo miedo hace referencia a infinidad de situaciones u objetos, no clasificados en las categorías anteriores. Aquí podemos incluir las fobias a asfixiarse, vomitar, a los globos, a la suciedad, a las personas disfrazadas.

AGORAFOBIA:

Se trata de un trastorno de ansiedad, que se defina por el miedo a estar en lugares o situaciones de los cuales resulte difícil escapar, o en los cuales pueda no recibir ayuda si sufriera un ataque de pánico o síntomas como mareos, caída, vómitos, pérdida del control de esfínteres, etc. Por ello, las personas que lo padecen, suelen evitar salir a la calle solos, y si lo hacen es a costa de sentir un profundo malestar o ansiedad. Situaciones típicamente agorafóbicas:

1. Estar solo fuera de casa

2. Estar en lugares concurridos

3. Estar en teatros, restaurantes, centros comerciales o iglesias.

4. Estar en espacios cerrados como ascensores o túneles.

5. Viaja en trasportes públicos como autobuses, trenes, aviones, metro.

6. Conducir, especialmente si es en autopista o en un atasco.

7. Estar en un puente.

8. Hacer cola.

9. Estar sentado en el dentista o la peluquería.

FOBIA SOCIAL

En este tipo de fobia el miedo lo genera situaciones sociales en las que la persona se expone a desconocidos y a que éstos puedan evaluarlo y opinar sobre él. Se teme sufrir situaciones embarazosas o ser humillado. Incluso el hecho de pensar en situaciones sociales le puede generar malestar.

Síntomas:

Síntomas físicos: rubor, sudoración, taquicardia, sensación de falta de aire, agarrotamiento, temblor en la voz, tensión muscular, tartamudeo, dolor de cabeza, palpitaciones… Síntomas emocionales: miedo a ser juzgado, miedo a conocer gente, sensación de que todo el mundo está valorando la actuación propia, miedo a quedar bloqueado, temor y creencia de parecer ansioso, raro o estúpido, creer que el comportamiento propio es inadecuado o incompetente, etc.

TRASTORNO BIPOLAR

Se suele tener, por lo general, una visión equivocada del trastorno bipolar por parte de la sociedad. El trastorno bipolar, también llamado maníaco-depresivo, se caracteriza por ser un trastorno anímico (del estado de ánimo), que se caracteriza por estados de ánimos que van fluctuando entre dos polos opuestos: euforia excesiva o manía, por un lado, y depresión por otro.

Cuando la persona se encuentra en el polo depresivo, tenemos unos síntomas parecidos a los que encontramos en la depresión. Se tiene una sensación de desazón constante, un estado anímico negativo y presencia de comportamientos que inducen a la persona a la inactividad. Por otro lado, los estados maníacos de euforia, llenan de energía a la persona, haciendo que su pensamiento se vuelva más positivo y optimista, incluso llegando a tener ideas de grandeza y una autoestima desmedida. Estos episodios suelen aparecer de manera repentina y por lo general le sigue un periodo de fuerte depresión. Todo esto, daña gravemente la vida del individuo, generando también un fuerte deterioro en las relaciones sociales. Nuestra metolodología cognitiva-conductual cuenta con desarrollados procedimientos terapéuticos para hacer frente al trastorno bipolar.

TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO (TOC)

El TOC es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por una ideación obsesiva en la vida de la persona, donde hay presencia de comportamientos rituales o sistematizados que ayudan a reducir la ansiedad. En otras palabras, el TOC tiene dos componentes fundamentales: la obsesión y la compulsión, que han de examinarse por separado para analizar bien el caso de cada persona.

Obsesión: la obsesión se define como pensamientos, ideas, o impulsos que invaden de forma recurrente la mente de la persona y que aparecen de manera involuntaria. La persona experimenta con estos elementos una carga fuerte de angustia que necesita reducirla resistiéndose a la obsesión. Si lo logra, la obsesión vuelve al poco tiempo, aunque también existen obsesiones que están mediadas por elementos ambientales o estímulos internos (determinados pensamientos). A veces, la persona experimenta imágenes que considera sin sentido, repugnantes o moralmente incorrectas que son contrarias a sus verdaderos esquemas de vida (pensamientos egodistónicos). Además, la particularidad de estas obsesiones es que son percibidas por el paciente como irracionales (ej. Matar a un ser querido), o la sensación de que algo malo va a ocurrir (ej. Pensar que se va a contraer una enfermedad, que van a entrar a robar en la casa, o que ha sido contaminada por la suciedad y se va a morir, etc.). Por supuesto, los psicólogos especializados en terapia cognitiva-conductual están familiarizados con estos mecanismos psicológicos, y entendemos la naturaleza que existe tras el TOC. Por ello, hacemos hincapié en que nuestros pacientes entiendan que sabemos que estos pensamientos son intrusivos y no voluntarios y que, por ende, se sientan amparados al respecto para una correcta evaluación de las obsesiones.

Compulsión: la compulsión es el acto propiamente dicho que se sigue a la obsesión. Es lo que reduce la ansiedad provocada por ésta y suele presentarse en forma de ritual, o con necesidad de constatar y re-comprobar que el comportamiento está siendo ejecutado. Estas respuestas son las que refuerzan el problema del TOC, dado que alimentan las obsesiones y por tanto el hábito ritualístico, provocando un “círculo vicioso”. Algunos rituales son: excesivo aseo corporal, lavado de manos constante, limpieza excesiva, simetría (necesidad de poner en orden simétrico dos o más elementos), orden (comprobación de que distintos elementos estén colocados perfectamente en su sitio), conductas de comprobación y seguridad (cerrar puertas y ventanas varias veces, cerraduras, comprobaciones de haber cerrado el gas varias veces, etc.). Existen también los llamados “rituales cognitivos”, en los que la persona siente la compulsión de ritualizar aspectos puramente relacionados con los pensamientos o el lenguaje. Algunos ejemplos son: rezar constatemente una oración, repetir un pensamiento un número de veces, recitar números, etc.

TRASTORNO POR ESTRÉS POST-TRAUMÁTICO (TEPT)

El TEPT es un trastorno de ansiedad altamente incapacitante, donde la persona revive acontecimientos traumáticos que le limitan en su vida diaria. Este trastorno suele aparecer a raíz de un acontecimiento que la persona experimentó en el pasado, cuyas circunstancias fueron altamente impactantes, física o emocionalmente. La persona revive estos sucesos y los re-experimenta en su imaginación de manera muy vívida y real, ocasionándole un estado de ansiedad elevado e interfiriendo en su vida diaria. Estas reminiscencias pueden ser activadas por elementos que tengan que ver con el suceso traumático; por ejemplo cruzar una calle determinada donde el paciente vio un atropello, o una persona que no es capaz de relacionarse con el sexo opuesto por haber sido víctima de abusos en la infancia. Incluso existen casos específicos de estrés post-traumático en los que el paciente no ha experimentado ningún suceso traumático, pero se lo han contado. Existen tres categorías importantes dentro de este trastorno: Recuerdos invasivos: donde la persona re-experimenta de manera vívida y recurrente, los estímulos del suceso traumático, apareciendo en la mente del individuo de forma repetitiva. No tienen por qué haber estímulos desencadenantes (es decir, no hace falta que algo le recuerde el suceso), y se reviven como un flashback tanto en sueños/pesadillas como en vigilia (despierto). Hiperactivación fisiológica: donde la persona experimenta intensas sensaciones emocionales (miedo, estrés, repugnancia, tristeza) y fisiológicas (temblores, taquicardias, hiperventilación, mareos), debido a un estímulo desencadenante, ya sea este estímulo real (p.e.: reencontrarse con el lugar donde ocurrió un accidente), o simbólico (p.e.: escuchar el ladrido de un perro cualquiera que se relaciona con el suceso traumático). Una vez activada esta respuesta de estrés la persona pondrá en marcha mecanismos conductuales de lucha o huída, dos respuesta biológicas de nuestra especie que nos ayuda a defendernos o a ponernos a salvo. Estas respuesta, por supuesto, son desmedidas ante estos estímulos, y tienen un “desajuste” adaptativo en la vida diaria de la persona, limitándola notablemente. Además, debido a la gran cantidad de energía activada por estos estados de fuerte emoción, la persona experimenta posteriormente un agotamiento afectando el rendimiento y derivando en problemas de concentración, irritabilidad, etc. Conductas de evitación y falta de sensibilidad: donde la persona necesita aislarse emocionalmente del suceso traumático, es decir, mantiene una costumbre por alejar los pensamientos o las imágenes sobre el suceso y todo lo que tenga que ver a nivel comportamental y emocional. Esto suele generalizarse en su actitud, deteriorando la capacidad de la persona por disfrutar en sus relaciones interpersonales y mermando su capacidad de planificación en el futuro. Podemos decir que su vida se va limitando en contra de sus capacidades reales. El TEPT es uno de los trastornos de la familia de los trastornos de ansiedad, y es altamente incapacitante para hacer vida normal. Afortunadamente, contamos con una metodología especializada para la paliación de estos problemas, con multitud de técnicas cognitivas y conductuales que han demostrado tener una alta tasa de eficacia.

TRASTORNO DE PÁNICO (CON O SIN AGORAFOBIA)

Las crisis o ataques de pánico tienen que ver con la aparición repentina de un miedo intenso limitado en el tiempo (generalmente de unos pocos minutos a una hora), en los que la persona experimenta al menos cuatro de los siguientes síntomas:

-Taquicardias, palpitaciones o "sacudidas" del corazón.

-Sudoración.

-Temblores y sacudidas.

-Sensación de ahogo.

-Sensación de atragantarse.

-Opresión o molestas en la zona del pecho o del corazón.

-Náuseas o molestias en el sistema digestivo.

-Mareos, vértigos, sensaciones de inestabilidad, o irse a desmayar.

-Sensación de irrealidad (desrealización) o sensación de estar separado de uno mismo (despersonalización).

-Miedo a perder el control o volverse "loco".

-Miedo a la morir.

-Sensación de hormigueo/entumecimiento (parestesia).

-Escalofríos o sofocones.

¿Por qué ocurren los ataques de pánico?

Estas crisis ocurren por la activación de lo que llamamos el "sistema de alarma", que es un mecanismo de nuestra especie que prepara a la persona ante un peligro inminente. Las sensaciones responden a este mecanismo por la ansiedad que dispara este sistema de alarma y puede llegar a ser altamente incapacitante para la persona que lo padece. Los comportamientos emitidos a raíz de esta activación desmedida del sistema de alarma ocurren por la interpretación previa de un estímulo (normalmente una sensación fisiológica). Estos comportamientos están relacionados con la evitación y la huída y provocan un intenso malestar en la vida de la persona, llegando a mermar sus relaciones sociales en distintos ámbitos: trabajo, familia, amigos, etc. Los mecanismos psicológicos que se encuentran detrás de este problema pueden identificarse fácilmente por un especialista, y sirven de base para poner en marcha un tratamiento eficaz y solvente. Nuestro centro cuenta con una gran preparación para el paliamiento de este problema habiendo demostrado la terapia cognitiva óptimos resultados en la literatura psicológica, y siendo respaldada por gran cantidad de artículos científicos.

HIPOCONDRÍA Y TRASTORNOS SOMATOMORFOS

HIPOCONDRÍA
La hipocondría se caracteriza por la convicción de padecer una enfermedad grave o alguna disfunción en la salud, llegando al punto en que la persona cree que los médicos o los responsables de hacer un diagnóstico fallan u ocultan la información a la persona. Se puede llegar a creer que se tiene una enfermedad grave novedosa o desconocida y por tanto no se puede diagnosticar. La persona llega a temer la enfermedad, los síntomas y su proceso produciéndole estados de ansiedad graves y disfunciones para hacer vida normal. No se debe confundir la hipocondría con la nosofobia (fobia específica), en la cual el paciente TEME padecer una enfermedad. En la hipocondría el paciente CREE que tiene la enfermedad. Por tanto, es un problema de convicción donde la terapia cognitivo-conductual, al igual que en las fobias específicas, cuenta con herramientas y técnicas para paliarla con una alta tasa de eficacia.
Los comportamientos típicos de la hipocondría son:

1. Síntomas físicos desproporcionados sin base orgánica o por consumo de sustancias, donde la persona se preocupa más por el significado del dolor (enfermedad) que por el propio dolor.

2. Miedo a la enfermedad con la convicción de padecerla.

3. Preocupación excesiva por el cuerpo, en el sentido de focalizar de manera exagerada su atención en las funciones fisiológicas del organismo.

4. Búsqueda persistente de apoyo médico, donde además puede haber una mala relación con éstos.

5. La ansiedad interfiere en la vida normal de la persona.

Además, la hipocondría presenta dos criterios negativos:

1. Ausencia de lesión orgánica o enfermedad física que expliquen los síntomas.

2. Ausencia de enfermedades psiquiátricas que estén relacionadadas con los síntomas, donde no existan ideas delirantes.

Si tiene usted alguno de estos síntomas y cree que necesita ayuda psicológica, póngase inmediatamente en contacto con nosotros y le atenderemos cuanto antes.

TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA (TAG)

La ansiedad es un fenómeno que podemos experimentar todas las personas, y que en condiciones normales, mejora el rendimiento y la adaptación al medio. Su objetivo es movilizarnos antes situaciones amenazantes o preocupantes. Sin embargo cuando dicha ansiedad supera determinados límites, se convierte en un problema de salud, puesto que impide el bienestar. Las personas con TAG presentan unas características de personalidad y una tendencia a las preocupaciones y un sentido muy fuerte de la responsabilidad sobre los demás. Con frecuencia no reconocen que sus preocupaciones sean excesivas. Dichas preocupaciones van acompañadas de síntomas físicos como:

-Temblores, tensión muscular y nauseas, dolores de cabeza, irritabilidad, accesos de calor, molestias gastrointestinales, visión borrosa, taquicardia, insomnio, hormigueo. Se acompaña a su vez generalmente de síntomas depresivos.